A few days ago, someone told me this:
“Hey, I’m struggling to organize my practice routine. I’ve tried different approaches, but nothing really sticks, and I’m not sure if I’m even working on the right things. Could you share some specific advice on what you focus on and how you structure your day-to-day practice?”
Such a good question, right? And honestly, one I’ve struggled with myself many times. Structuring a practice routine isn’t easy—it has to fit into real life, and our schedules (and energy levels) are always shifting.
Here’s what’s worked for me, and maybe it can spark some ideas for you too:
1. Start With a Realistic Time Commitment
Don’t set yourself up for guilt by aiming too high. Instead, pick a minimum practice time that fits your life right now. For me, as a professional musician (with plenty of other responsibilities during the day), that usually means about 120 minutes of focused music practice. But if you’ve only got 30 or 60 minutes? That can still go a long way when you use it with intention.
2. Make It Goal-Based, Not Just Time-Based
Instead of asking, “How long should I practice?” I ask, “What do I want to accomplish this week?”
- Do I need to polish a piece for performance?
- Is there a technical weakness I want to improve?
Answering those questions helps me prioritize and gives each practice session a sense of purpose.
3. My Typical 2-Hour Practice Breakdown
Everyone’s goals are different, but here’s how I usually structure mine:
- 5 min – Body warm-up: stretches, breathing, grounding.
- 20 min – Tone work & scales.
- 20 min – Etude of the week (technical focus).
- 20 min – Repertoire (hard passages).
➡️ Then I take a 10–15 min break. Non-negotiable. Rest is part of the process.
If I continue later in the day:
- 20 min – Technique or run-throughs
- 20 min – Orchestral excerpts / sight-reading
- 20 min – Repertoire polishing or performance simulation
Between each block, I take short 5-minute breaks—not just for mental clarity, but also to prevent fatigue and strain.
4. Try Interleaved Practice
If you don’t have a full two hours, or you get bored easily, try interleaved practice:
- Rotate between 2–3 goals in short rounds (5–10 minutes each).
- Example: double tonguing → tricky passage → dynamic control → back to double tonguing.
This keeps your brain engaged and improves retention way more than grinding one thing for 30 minutes straight.
5. Quality > Quantity
At the end of the day, even small, focused sessions can move you forward. Not every day will feel productive, and that’s okay—progress isn’t linear.
That’s what works for me right now, but routines evolve. The key is to keep it realistic, purposeful, and flexible enough to fit your life.
Laura Zambrano.
Hace unos días, alguien me preguntó lo siguiente:
“Me está costando organizar mi rutina de práctica. He intentado distintos enfoques, pero nada termina de funcionar, y no estoy seguro de si realmente estoy trabajando en lo correcto. ¿Podrías darme algún consejo concreto sobre en qué te enfocas y cómo estructuras tu práctica del día a día?”
¡Gran pregunta! Y, para ser honesta, es una pregunta con la que yo misma he batallado muchas veces. Organizar una rutina de práctica no es fácil: tiene que encajar con la vida real, y nuestros horarios (y niveles de energía) siempre cambian.
Aquí te comparto lo que me ha funcionado a mí. Tal vez te dé algunas ideas:
1. Empieza con un compromiso realista de tiempo
No te predispongas a momentos de frustración poniéndote metas demasiado altas. En su lugar, elige un tiempo mínimo de práctica que se ajuste a tu vida en este momento. En mi caso, como músico profesional (con muchas otras responsabilidades durante el día), eso suele significar unas 2 horas de práctica musical enfocada. Pero si solo cuentas con 30 o 60 minutos, eso también puede rendir muchísimo si lo aprovechas con intención.”
2. Hazlo basado en metas, no solo en tiempo
En vez de preguntarme “¿cuánto debo practicar?”, me pregunto: “¿qué quiero lograr esta semana?”
- ¿Necesito pulir una pieza para una presentación?
- ¿Quiero mejorar alguna debilidad técnica?
Tener claras esas metas me ayuda a priorizar y le da propósito a cada sesión de práctica.
3. Así suelo organizar mis 2 horas de práctica
Cada persona tiene objetivos distintos, pero aquí va mi esquema habitual:
- 5 min – Calentamiento corporal: estiramientos, respiración, concentración.
- 20 min – Sonido y escalas.
- 20 min – Estudio técnico de la semana.
- 20 min – Repertorio (pasajes difíciles).
➡️ Luego tomo un descanso de 10–15 min. No es negociable: el descanso también es parte del proceso.
Si continúo más tarde en el día:
- 20 min – Técnica o pasadas completas.
- 20 min – Extractos orquestales / lectura a primera vista.
- 20 min – Pulido de repertorio o simulación de concierto.
Entre cada bloque, hago pausas cortas de 5 min. No solo despejan la mente, también previenen el cansancio físico y mental.
4. Prueba la práctica intercalada
Si no tienes dos horas, o si te aburres rápido, la práctica intercalada puede ayudarte:
- Alterna entre 2–3 objetivos en rondas cortas (5–10 minutos).
- Ejemplo: doble estacato → pasaje difícil → control de dinámicas → y de vuelta al doble estacato.
Esto mantiene tu cerebro activo y mejora la retención mucho más que repetir lo mismo durante 30 minutos seguidos.
5. Calidad > Cantidad
Al final del día, incluso sesiones pequeñas y enfocadas pueden marcar la diferencia. No todas las jornadas se sentirán productivas, y está bien: el progreso no siempre es lineal.
Así es como yo practico, pero las rutinas evolucionan con el tiempo. La clave es mantener nuestras rutinas realistas, con propósito y lo suficientemente flexibles como para adaptarlas a nuestra vida.
Laura Zambrano
Leave a comment